El artículo es parte integrante del monográfico: Proyecto pista AC&DC -MrCuC-
¡Hola, majetes!
Una pista de corte o pista muerta es un tramo eléctricamente aislado, orientado a activar una funcionalidad específica. En el mundo del slot, asociada a una circuitería eléctrica/electrónica, se emplea habitualmente para el contaje de vueltas y medida de tiempos a partir del cierre de circuito eléctrico que propician las trencillas de contacto a su paso.
Así pues, se podría decir que es un método de detección eléctrica. Otros métodos empleados para funciones similares son los de detección mecánica, los de detección magnética y los de detección óptica. Cada uno de ellos con sus respectivas ventajas e inconvenientes.
En el caso de la pista de corte, las ventajas son la no dependencia de imán en los chasis, el nulo impacto sobre la mecánica/carrocería de los coches, la simplicidad y el coste cero. En cuanto a los inconvenientes, si el corte se efectuará en un tramo de pista comercial, sólo destaca la dificultad en la realización si queremos obtener un acabado óptimo.
Siguiendo con las pistas comerciales, dejando al margen el impacto visual de una pista de corte realizada con “poco arte”, el acabado puede ser perjudicial para la integridad de las trencillas de contacto de los coches, ya que resulta prácticamente imposible eliminar de los carriles metálicos todas las rebabas y dejar romos los filos ocasionados durante el proceso de corte. Este hándicap se multiplica cuando queremos obtener un tramo con aislamiento completo, porque supone hacer un número mayor de cortes. Es decir, un tramo aislado flanqueado por dos tramos también aislados a su vez del tramo general, con la finalidad de evitar que al paso de las trencillas de contacto se puentee la alimentación del tramo general hacia el tramo aislado.
¿Es posible obtener una pista de estas características sin tener que recurrir a los cortes?
Teóricamente, si superponemos una superficie no conductora sobre el carril metálico conseguiremos aislar eléctricamente las trencillas de éste. Y si a su vez superponemos una superficie conductora sobre parte de la aislante, conseguiremos el pretendido tramo completamente aislado.
En la práctica, supone el reto de atinar con estas superficies y su interacción, además de encontrar la manera idónea de integrarlas en la pista.
Debo aportar el dato de que, en su día, ya hice algunas pruebas al respecto con resultado positivo: usé trozos de cinta aislante que pegué sobre los carriles y superpuse sendos hilos de cobre que asocié a un sencillo circuito detector. Lo integré en una simple pista en forma de ocho y comprobé su funcionamiento con algunos coches. Su acabado no pasó de provisional, pues simplemente necesitaba verificar su validez. Por lo tanto, ahora me veo en la obligación de resolver definitivamente esta cuestión, tanto en la idoneidad de los elementos empleados como en el acabado.
Me planteo usar cinta adhesiva tipo
Cello como aislador y cinta de cobre tipo
Maquimetal como tramo aislado. La duda es cómo montar todo esto en la pista de una manera eficaz, segura y neutra a la vista... ¡hay que revisar las posibilidades que ofrece la pista!
La pista elegida es la que emplearé para todo el proyecto: Ninco. Y para estas pruebas usaré la ½ recta. Tras una revisión de conjunto, observo que los carriles metálicos están sujetos mediante el conformado de sus pestañas contra el acanalado bajo la pista. Con la ayuda de un destornillador de punta plana fina y unos alicates de boca de pato podremos enderezar fácilmente estas pestañas y conseguiremos retirar completamente el carril.
Hay que procurar que la cinta adhesiva a emplear no sea muy flexible ni elástica y que su adherente no sea oleaginoso (yo he empleado una de la marca
Scotch, pero a buen seguro hay bastantes más con estas características). Esto nos garantizará muchas horas de funcionamiento sin necesidad de renovarla. La anchura de cualquiera de estas cintas cubrirá completamente la superficie de contacto con las trencillas, no siendo necesario recubrir la totalidad del carril.
Emplearemos una medida que nos pueda garantizar el aislamiento del tramo metálico que alojará en su mitad (la medida de contacto de las trencillas: aprox. 20mm por cada extremo), más la medida del tramo metálico. Yo inicialmente usaré una sola tira de cobre (ancho 5,5mm) con lo que necesitaré unos 46mm (20+20+6) de cinta adhesiva por carril. Obviamente, la colocación de esta cinta no representa ninguna dificultad. Además, si el resultado no convence, no nos cuesta nada retirarla y usar otra. Habrá que emplazar la cinta de forma que su centro coincida con la perpendicular del rebaje de carril (recordad el
detector mejorado).
El siguiente paso es superponer la cinta de cobre, procurando emplazarla en medio de la cinta adhesiva y que queden alineadas carril con carril. Habrá que emplear una medida que nos asegure poder manipularla adecuadamente por el otro lado de la pista (entre 50 y 60mm). Nos será conveniente juntar los dos extremos de la cinta una vez pegada sobre la aislante y nos resultará incluso cómodo para volver a colocar el carril en su lugar. Su ubicación, centrada sobre la cinta aislante, no presentará ninguna dificultad para hacerla asomar por las aperturas de la acanaladura bajo la pista.
Una revisión ocular una vez montado el conjunto en su emplazamiento para verificar que todo esté en su sitio y ninguno de los elementos ha sufrido daños, desplazamientos, etc...
Si todo está correcto volveremos a doblar las pestañas de los carriles presionándolas contra las lengüetas de plástico de la acanaladura de la pista (usaremos la “boca de pato” evitando pellizcar el plástico). La pista recuperará su aspecto original con el añadido de las cintas adhesivas integradas.
Ya sólo nos queda soldar un cable a la tira de cobre de cada uno de los carriles para poder asociar la pista de corte a la electrónica o sistema que emplearemos como activador. Nos puede ser de gran utilidad la manguerita de cuatro hilos de algún mouse en desuso, pues su pequeña sección resultará más que suficiente. Las soldaduras no supondrán ninguna dificultad aun con el uso de soldadores de baja potencia (recomendado), teniendo presente las precauciones a tomar para no dañar el plástico de la pista.
Me faltaría proponer una solución que fijara y tapara las conexiones bajo la pista para darlo como definitivo, pero este tramo lo dedicaré a próximas pruebas de más elementos en estudio. Es más que probable, seguro, que tendré que hacer otra pista nueva con medidas diferentes en los “cortes” (especialmente el de la cinta de cobre) y aprovecharé la ocasión para razonar las medidas a emplear según casos y darle el tratamiento final.
¡De momento la idea es válida! Y me servirá para la prueba del siguiente sistema:
la detección.
¡Hasta pronto!